miércoles, 6 de agosto de 2008

Ecosistemas deserticos



La mayoría de las clasificaciones radica en una combinación de número de días de lluvia por año, la cantidad pluviométrica anual, temperatura, humedad y otros factores. En 1953, Peveril Meigs dividió las regiones desérticas de la Tierra en tres categorías, de acuerdo con el total de lluvia que reciben. Por este sistema, hoy ampliamente aceptado, los terrenos extremadamente áridos son los que tienen por lo menos 12 meses consecutivos sin lluvia; los terrenos áridos tienen menos de 250 milímetros de lluvia anual, y los terrenos semi-áridos tienen una media de precipitación anual entre 250 y 500 milímetros. Los terrenos áridos y extremadamente áridos son los desiertos, y los terrenos semi-áridos cubiertas de gramíneas generalmente se llaman estepas.

Sin embargo, la aridez por sí sola no proporciona una descripción exacta de lo que es un desierto. Por ejemplo: la ciudad de Phoenix, en Arizona, recibe menos de 250 mm de lluvia al año, y se la clasifica inmediatamente como situada en un desierto. Sin embargo, algunas regiones gélidas de Alaska o de Antártida también reciben menos de 250 mm de lluvia por año, sin embargo para la percepción vulgar no son desérticas ( se trata en efecto de desiertos fríos o desiertos nivales: en ellos la vida superior es muy difícil pero la evapotranspiración y la posibilidad de encontrar agua dulce es notoriamente mayor que en la clásica noción vulgar de lo que es un desierto), para definir un desierto sea cálido o sea frío uno de los parámetros que se utilizan es el del promedio anual de precipitaciones: menos de 500 mm/año suponen una zona semiárida en donde existe mucho estrés hídrico (aunque este se puede morigerar si las temperaturas son bajas en un orden producido a temperaturas por debajo de los 15°C promedio anual, otra definición ecológica de desierto es la de una zona que recibe igual o menos de 100 mm/año de precipitaciones y sin la compenzación de ninguna otra fuente natural de agua dulce.

Las diferencias de criterios residen en el fenómeno llamado evapotranspiración. La evapotranspiración es la combinación de pérdida de agua por evaporación atmosférica del agua del suelo, junto con la pérdida de agua también en forma de vapor, a través de los procesos vitales de las plantas. El potencial de evapotranspiración es, por lo tanto, la cantidad de agua que se evapora en una región dada. La ciudad de Tucson, en Arizona, recibe unos 300 mm anuales de lluvia, sin embargo, pueden evaporarse unos 2.500 mm de agua en el periodo de 1 año. En otras palabras, significa que casi 8 veces más agua podría evaporarse de la región de la que normalmente cae. Las tasas de evapotranspiración en regiones de Alaska son bastante inferiores; entonces, aún recibiendo precipitaciones mínimas, estas regiones específicas distan mucho de la definición básica de un desierto: un lugar donde la evaporación supera el total de la precipitación pluviométrica.

Dicho esto, existen diferentes formas de desiertos. Los desiertos fríos pueden estar cubiertos de nieve; estos lugares no reciben mucha lluvia, y la que cae permanece congelada como nieve compacta. Estas áreas se llaman comúnmente tundra, cuando en ellas existe una corta estación con temperaturas por encima de cero grados Celsius y florece algo de vegetación en ese periodo; o regiones polares, si la temperatura permanece bajo el punto de congelación durante todo el año, dejando el suelo prácticamente sin formas de vida.

La mayoría de los desiertos no-polares se forman porque reciben poquísima agua. El agua tiende a refrescar, o por lo menos a moderar, los efectos del clima en el que es abundante. En algunas partes del mundo, los desiertos surgen debido a la existencia de barreras a la lluvia, cuando las masas de aire descargan la mayor parte de su humedad sobre una cadena de montañas; otras áreas son áridas porque están muy distantes de fuentes de humedad.

Los desiertos también se clasifican por su localización geográfica y patrón climático predominante, como vientos alisios, latitudes medias, barreras anti-lluvias, costeros, de monzón, y polares. Algunas áreas desérticas antiguas presentes en regiones no-áridas forman los llamados paleodesiertos. Aparte de esto, también existen los desiertos extra-terrestres.